LA PRESIÓN sobre el presidente, George W. Bush, para que suspenda la toma de control de las operaciones de puertos de Estados Unidos (EU) a una firma árabe aumentó con la exigencia del líder republicano en el Senado, Bill Frist, de que se aplace el pacto hasta que lo revise la Casa Blanca.
En unas duras declaraciones, Frist exigió que el pacto, que concede a una firma de los Emiratos Arabes Unidos la gestión de seis de los principales puertos de EU, se aplace hasta que lo revise el propio presidente.
De lo contrario, amenazó Frist -uno de los republicanos con más poder en el país y un posible candidato a la Presidencia en 2008-, podría presentar un proyecto de ley en el Senado que vete esa operación.
"La decisión de hacer definitivo este acuerdo debería retrasarse hasta que la administración lleve a cabo una revisión más extensa de esta cuestión", declaró el legislador republicano.
Según Frist, "si la administración no puede retrasar este proceso, mi idea es introducir legislación que garantice que el pacto queda en suspenso hasta que se someta a una revisión más profunda".
Las declaraciones del dirigente republicano se suman a las protestas de otros legisladores, tanto de su partido como de la oposición demócrata, y de dos gobernadores republicanos, el de Maryland, Robert Ehrlich, y el de Nueva York, George Pataki.
La "rebelión" amenaza con convertirse en una verdadero dolor de cabeza para la Casa Blanca, en un momento en el que Bush trata de recuperar la iniciativa política con una serie de propuestas sobre sanidad y el uso de tecnologías alternativas.
La polémica surgió cuando la firma Dubai Ports World, una empresa estatal emiratí, compró la compañía británica Peninsular and Oriental Steam Navigation (P&O), que administra seis de los principales puertos en Estados Unidos: Filadelfia, Nueva York, Nueva Orleans, Nueva Jersey, Miami y Baltimore (Maryland).
Quienes critican la adquisición alegan que pone en duda la seguridad en esos puertos, y recuerdan que algunos de los terroristas que participaron en los atentados del 11 de septiembre de 2001 provenían de los Emiratos.
Tanto Ehrlich como Pataki han apuntado que se plantearán revisar las licencias concedidas para la gestión de los puertos en sus estados.
En un comunicado, Pataki aseguró que "es primordial garantizar la seguridad de las operaciones del puerto de Nueva York y estoy muy preocupado sobre la compra de Peninsular y Oriental Steam por parte de Dubai Ports World".
"He pedido a la Autoridad Portuaria de Nueva York y de Nueva Jersey que explore todas las opciones legales con las que puedan contar", agregó el gobernador neoyorquino.
Por su parte, Ehrlich criticó que los estados no recibieran información previa sobre el acuerdo, que cuenta con el visto bueno del Gobierno estadounidense.
"Teníamos que saberlo antes de que se firmara el acuerdo, dado el estado de las cosas en lo que concierne a la seguridad", explicó el gobernador de Maryland.
Además de los dos gobernadores, otros legisladores han expresado su preocupación. Los senadores demócratas por Nueva York Hillary Clinton y por Nueva Jersey Bob Menéndez aseguraron que "la seguridad de nuestros puertos es demasiado importante como para dejarla en manos de gobiernos extranjeros".
El Gobierno estadounidense ha defendido la transacción y recuerda, como declaró el portavoz del Departamento de Estado, que los Emiratos son "un aliado y un amigo de EU desde hace mucho tiempo atrás".
El jefe del Estado Mayor conjunto de EU, el general Peter Pace, defendió la aprobación del acuerdo en la que intervinieron, entre otros, el Departamento de Seguridad Nacional y el Pentágono y aseguró que los Emiratos son "un aliado firme" de Estados Unidos, con el que "tratamos de manera habitual".
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirmó que vetará cualquier medida legislativa que intente bloquear el acuerdo que permite que una firma árabe gestione las operaciones de varios puertos estadounidenses.
En declaraciones a la prensa Bush afirmó que el "acuerdo se llevará a cabo" y descartó que pueda poner en peligro la seguridad del país.
"Si hubiera cualquier posibilidad de que fuera a poner en peligro a EU, no lo llevaríamos a cabo", insistió el presidente, que subrayó que antes de aprobar el trámite lo examinaron "cuidadosamente".
Resaltó que el acuerdo es para la gestión de las operaciones de los puertos y que la seguridad de esas instalaciones sigue en manos del Gobierno del país, a través de los servicios de aduanas y guardacostas.
La Casa Blanca se encuentra sometida a una fuerte presión para suspender la venta de las operaciones de seis de los puertos más importantes de EU a una compañía de propiedad estatal de los Emiratos Arabes Unidos.
En sus declaraciones, Bush subrayó que Emiratos Arabes Unidos es un "país aliado en la guerra contra el terrorismo" y recordó que otros puertos estadounidenses están gestionados por otras compañías extranjeras.
Apuntó que la empresa emiratí gestiona puertos en otros países del mundo y siempre ha colaborado con las autoridades estadounidenses y ha enviado los datos que Estados Unidos le ha requerido.
"Enviaría una señal terrible al mundo si decimos que una parte del mundo puede gestionar nuestros puertos y otra parte del mundo, por razón de su nacionalidad, no puede", señaló el presidente.