El primer ministro, Benjamín Netanyahu, desató una virulenta ola de críticas tras responsabilizar indirectamente a su ministro de Defensa, Ehud Barak, y al Ejército israelí, de los trágicos resultados del asalto a la Flotilla de la Libertad.
Durante su comparecencia ante la comisión encargada de investigar el ataque que costó la vida a nueve activistas turcos el pasado 31 de mayo, Netanyahu dijo que había dejado los aspectos técnicos del asalto al Ejército y que las preguntas que le hacían debían dirigirse a Barak.
La función de los políticos es “definir la política a seguir” mientras que “el Ejército decide cómo ejecutarla”, “esa es la división de trabajo”, explicó al ser consultado por el presidente de la Comisión, el ex juez supremo Yaacov Turkel, acerca de si fue el Ejército el que decidió el tipo de operación militar.
“Ese es el procedimiento aceptable”, indicó el Primer Ministro, que testificó durante tres horas y media, una parte en público y la otra a puerta cerrada por los aspectos secretos relacionados con la seguridad.
Además, recalcó ante la comisión interna que su país “actuó conforme a las leyes internacionales” cuando abordó la flotilla que llevaba ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
Netanyahu ha sido el primer político israelí que presta testimonio ante la llamada Comisión Turkel, de la que forman parte como observadores extranjeros el norirlandés William David Trimble, y el canadiense Ken Watkin.