Ante cualquier dolor, molestia en sus senos acuda a su médico. Si detecta cambios de tamaño y forma, salida de líquido sanguinolento o seroso por el pezón, no dude, consulte a un especialista.
El Dr. Enrique Díaz señaló que además pueden aparecer alteraciones cutáneas en los senos o la retracción del pezón, síntomas de un posible cáncer.
Para evitar estas situaciones, las damas deben aprender a realizarse un autoexamen y someterse a una mamografía a partir de los 20 años.
En ocasiones -sustentó- no se trata de tumores malignos, sino de quistes o fibrosis que en ocasiones causan dolor y molestias a la paciente.
El quiste es como una bolsa llena de líquido y la fibrosis es un desarrollo anormal del tejido conjuntivo.
La fibrosis no aumenta el riesgo de desarrollar un tumor y no requiere de un tratamiento especial.
Los quistes, si son grandes, pueden resultar dolorosos. La eliminación del líquido con una punción suele hacer desaparecer el dolor.
La presencia de uno o más quistes no favorece la aparición de tumores malignos. Detalló que existen algunos casos raros como el cáncer Piaget, que consiste en la aparición de un enrojecimiento de la piel.
Sin embargo, explicó que una vez diagnosticado el cáncer existen varias alternativas de tratamiento, para lograr que la paciente pueda volver a una vida normal.
Entre los tratamientos existentes se encuentran la radioterapia, quimioterapia, la cirugía radical, la hormonoterapia y la terapia biológica.
Sustentó que estas últimas técnicas aún se encuentran en desarrollo y son recomendadas cuando el cáncer se detecta tempranamente.
El especialista explicó que el cáncer de mama también afecta a los hombres, pero estos casos sólo representan el 1% de la totalidad de los registros.
El Dr. Marco Avila reveló que en los últimos años existe un nuevo medicamento denominado Arimidex indicado para el tratamiento de cáncer de mama temprano en mujeres posmenopáusicas.
Aunque también ha sido aprobado para los estadios avanzados del cáncer, le permite una excelente calidad de vida a las mujeres.
Advirtió que el medicamento fue sometido a pruebas en 9, 366 mujeres por espacio de 68 meses y demostró una significativa eficacia y tolerabilidad en comparación con otros tratamientos tradicionales.
Se encontró que una vez suministrado el medicamento, las pacientes tienen un 22% menos de riesgo que la enfermedad reaparezca y un 18% menos de padecer cáncer.