El miércoles de ceniza es un día emblemático, y no basta con ponerse la cruz de ceniza en la frente y pregonar así que somos cristianos.
La Cuaresma, que se inició ayer, es un tiempo de preparación para la Pascua, un periodo en el que debemos buscar la reconversión para ser mejores cristianos, dijo monseñor Laureano Crestar Durán, director de Cáritas Arquidiocesana.
En Cuaresma hay tres aspectos básicos que debemos practicar para alcanzar esa reconversión: rezar en familia; tratar de alcanzar alguna virtud, mejorando nuestros defectos, por ejemplo, si bebe, beber menos; practicar menos el chisme, en fin intentar disminuir nuestros defectos y abstenernos un poco de las cosas que más nos gustan y practicar la limosna.
Asegura que Cuaresma es un tiempo maravilloso para los que más tienen compartan con los que no tienen nada, aunque sea darles un plato de comida, porque hay madres que son el eje de la familia y les toca decidir si usar el dinero que tienen para dar desayuno a sus hijos o para irse a lavar o planchar y haya algo para el día siguiente.