El Presidente de Cuba, Fidel Castro, emitió un nuevo comunicado presentado por la televisión de ese país en el que se refiere a la próxima firma de dos protocolos de Derechos Humanos de la ONU.
Castro afirmó que su gobierno no los había suscrito antes porque en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas se tejían manipulaciones contra Cuba por parte de los Estados Unidos.
Sin embargo, reconoció que la situación "ha cambiado radicalmente desde el surgimiento del nuevo Consejo de Derechos Humanos", que suplanta a la Comisión y del cual Cuba es miembro.
Recientemente el canciller cubano Felipe Pérez Roque informó que la isla firmará los convenios internacionales a los que se sumará el próximo año La Habana son los pactos de derechos económicos, sociales y culturales, y de derechos políticos y sociales.
Sobre el primero de los pactos, el líder cubano aceptó que su gobierno tenía sus reservas respecto a algunos contenidos del pacto de derechos económicos, sociales y culturales y sobre el pacto de los derechos civiles y políticos.
Castro puso como ejemplo el derecho a la libertad de organizar sindicatos que figura entre los derechos contenidos en estos protocolos, señalando que los trabajadores de Cuba "comparten el poder con todo el pueblo".
"Tal precepto serviría de arma y de pretexto al imperialismo para tratar de dividir y fragmentar a los trabajadores, crear sindicatos artificiales y reducir su fuerza e influencia política y social", expresó.
La isla se someterá en 2009 al mecanismo de revisión periódica universal instituido por el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.
Esta firma implicará cambios jurídicos importantes, ya que existen limitaciones en el respeto de algunos de los derechos económicos, políticos y sociales contemplados en la carta de Naciones Unidas.
La libertad de organización implicará que el Ministerio de Justicia reconozca la legitimidad de sindicatos opositores, grupos disidentes e incluso de asociaciones civiles apolíticas que no han sido legalizadas aún.
Leyes como las de migración, que le dan la potestad al gobierno cubano de decidir quién puede viajar y quien no, deberían ser cambiadas por otras que normalicen el flujo de personas.