Muchos aplaudieron hoy en Cuba la decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de eliminar las restricciones que tenían los cubanoamericanos para viajar a la isla a visitar a familiares, mientras el Gobierno del general Raúl Castro guarda silencio.
La noticia corrió de boca en boca, aunque no la han registrado hasta ahora los medios informativos de la isla, todos oficiales, y cambió el semblante a cientos de pasajeros en el aeropuerto José Martí de La Habana, donde las despedidas comenzaron a mudar el adiós por el hasta luego.
"Ya era hora. Qué es eso de andar separando familias?", exclamó en la terminal una mujer de unos 40 años al saber que Obama dio un paso que los cubanos de la isla y de
Estados Unidos esperaban desde hace días.
Portavoces de la oposición calificaron de "excelente" la noticia y, a renglón seguido, pidieron al general Castro que anuncie un paso equivalente y elimine las restricciones que tienen los cubanos para viajar, pero no se hicieron ilusiones con una rápida normalización de relaciones.
"Me parece una cosa excelente, muy positiva, que el pueblo cubano va a recibir con alegría", declaró a Efe el economista Oscar Espinosa Chepe, uno de los 75 opositores condenados a largas penas en la llamada "primavera negra" de 2003, que ahora tiene licencia extrapenal.
Obama ordenó a los departamentos de Estado, Tesoro y Comercio de EE.UU. que levanten cuanto antes las trabas a los viajes y los envíos de remesas a Cuba.
Además, la Administración estadounidense anunció que dictará medidas para facilitar las comunicaciones con la isla y hará un llamamiento público al Gobierno de La Habana para que no interfiera en los envíos.
La decisión de acabar con esas limitaciones -aún no con el embargo comercial que aplica Washington a la isla desde 1962- se esperaba antes de la Cumbre de las Américas, que reunirá el fin de semana próximo en Puerto España a los líderes de todo el continente, excepto Cuba.