Las autoridades cubanas respondieron ayer a los múltiples pedidos de la comunidad internacional para democratizar su modelo político, con gigantescas marchas populares en apoyo a una enmienda constitucional que exige definir al socialismo como forma de gobierno "inamovible" e "intocable".
Las multitudinarias manifestaciones, que se efectuaron a lo largo y ancho de Cuba y movilizaron a millones de personas, fueron convocadas el lunes pasado por el presidente Fidel Castro en un encuentro con dirigentes de organizaciones de masas.
Esos dirigentes remitieron una solicitud a la Asamblea Nacional (Parlamento) para que se "consigne" en la Constitución que el socialismo, vigente en Cuba desde hace 43 años, es "inamovible" e "intocable" y se impida su derogación o modificación.
Castro dio su inmediato beneplácito a la iniciativa y convocó en su apoyo a una movilización popular sin precedentes, que ayer obligó a la paralización de toda actividad laboral para permitir la participación de la gente.