Los ministros belgas del Interior y Justicia intentaron renunciar ayer antes de una reunión de emergencia de jefes de seguridad europeos mientras crecen los cuestionamientos a las autoridades de Bélgica, que no pudieron impedir los ataques extremistas en Bruselas, a pesar de los crecientes indicios de amenazas.
Los fiscales dijeron que hubo una conexión directa entre los ataques en Bruselas ?que dejaron 31 muertos y más de 270 heridos? y los atentados del año pasado en París, perpetrados aparentemente por la misma red del grupo Estado Islámico. Las fallas de seguridad quedaron al desnudo y se multiplicaron los llamados a una mayor cooperación entre las agencias de inteligencia.
El ministro del Interior, Jan Jambon, dijo después de una reunión del Gobierno que "si se ponen todos los hechos en fila, se pueden hacer preguntas importantes" sobre la manera como las autoridades manejaron la amenaza.