La cuidadosa selección de los cultivos que reflejan mayor radiación solar podría reducir la temperatura del planeta en 0,1 grados, equivalente al 20 por ciento del calentamiento global producido desde la Revolución Industrial.
En la actualidad, el crecimiento de las cosechas ya actúa como un enfriador del planeta porque los cultivos devuelven al espacio, mediante reflejo, mayor cantidad de radiación solar (y por tanto calor) que la vegetación natural a la que sustituye.