La Cumbre de Líderes de APEC concluyó con una extensa declaración sin medidas que supongan cambios radicales en la agenda trazada por esta organización y la desbandada general de los participantes sin hacer declaraciones a la prensa.
El primero en abandonar Lima fue el presidente de EE.UU., George W. Bush, quien estuvo acompañado de su esposa Laura y su hija Bárbara en el que, previsiblemente, será su último viaje oficial, pues deja el puesto el 20 de enero al electo Barack Obama.
La rueda de prensa final de la cumbre fue suspendida y el último acto público fue una intervención del presidente de Perú, Alan García, para informar de las líneas generales de la declaración.
La Declaración de Lima es un reconocimiento expreso de la gravedad de la crisis económica y de la necesidad de no apartarse del camino del libre comercio escogido por el Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico desde su fundación en 1989.
Es "uno de los desafíos económicos más serios que se nos han presentado hasta ahora", dicen en su declaración los jefes de estado y de gobierno manifestaron su determinación de presentar batalla a la crisis y asumir sus responsabilidades sociales.
"Vamos a ganarle a la crisis con la ayuda de los pueblos y las empresas", afirmó enfáticamente el Presidente peruano al presentar las líneas generales de la declaración y pasar el relevo a Singapur, que será el organizador de la cumbre de 2009.