La Cumbre del Cambio Climático de Copenhague se aproxima a su clausura sin acuerdos a la vista, pero con un sinfín de llamamientos de los líderes políticos para alcanzar un mínimo consenso antes de que sea demasiado tarde.
La carrera contrarreloj quedó patente ayer en los pasillos del Bella Center de Copenhague, en un intento de alcanzar un acuerdo de mínimos mediante una “decisión”, en vez del acuerdo jurídicamente vinculante que desea la mayoría de los 192 países participantes.
Fue Felipe Calderón, presidente de México, próximo anfitrión de la conferencia del cambio climático en diciembre de 2010, quien instó en su intervención a forjar un “acuerdo ambicioso” sobre la reducción de emisiones contaminantes que pueda convertirse en un tratado legalmente vinculante el año próximo.