Las conversaciones entre el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente francés, Jacques Chirac, también incluían propuestas para reforzar las comunicaciones por carretera y tren a través de los Pirineos.
Sin embargo, las bombas de ETA en siete ciudades españolas centró la atención en la cooperación entre Madrid y París, que en los últimos años permitió que se realizaran decenas de arrestos de miembros de ETA.
El despliegue se advierte en la zona céntrica de Cusco, antigua capital del imperio de los Incas, especialmente en torno al hotel Monasterio, sede de las reuniones y alojamiento de los mandatarios andinos y sudamericanos.
"La situación es de tranquilidad y bajo control, hay un sentimiento en el Cusco para que esta Cumbre se realice con absoluta normalidad", dijo el Coronel Teddy Bartra, jefe de la región policial de Cusco.
Unos 300 agentes de los servicios de inteligencia y seguridad del Estado llegados especialmente desde Lima se sumaron a las tareas de vigilancia.
En algunas paredes en las afueras de la ciudad han aparecido inscripciones antichilenas por la presencia del presidente de Chile, Ricardo Lagos y se leen algunos lemas como "no al tratado de libre comercio con Estados Unidos".