Los 22 países de la Liga Arabe iniciaron ayer en Argel una cumbre ordinaria para promover una serie de reformas internas y reactivar la oferta de paz a Israel hecha en un anterior encuentro celebrado en marzo de 2002.
Catorce jefes de Estado participan en la cumbre que, si para los dirigentes árabes constituye una cita histórica, para las opiniones públicas de sus países ofrece escaso interés.
El presidente kirguís, Askar Akayev, acusó ayer a la oposición de tratar de llevar a cabo un "golpe de Estado" con su protesta contra unas controvertidas elecciones, afirmando que este esfuerzo estaba financiado y dirigido "desde el extranjero".
Akayev, descartó toda solución que recurra a la fuerza, estimando que la crisis en el sur de Kirguizistán sólo puede ser resuelta mediante discusiones.