El sacerdote católico estadounidense Paul Shanley, acusado de algunos de los delitos sexuales más perturbadores que han sacudido a la Iglesia Católica, se declaró ayer inocente de los cargos de haber violado repetidamente a un niño en su parroquia.
Shanley fue instruido de cargos luego que el caso del destituido religioso John Geoghan, quien está en prisión y es acusado de abusar sexualmente de más de 130 niños durante su carrera sacerdotal de tres décadas, causó un escándalo que repercutió en el Vaticano.