Tras meses de un escándalo desgarrador en el seno de la Iglesia Católica, los obispos norteamericanos resolvieron el viernes que los sacerdotes que cometan abusos sexuales no tendrán más contacto con los parroquianos, pero seguirán en el sacerdocio.
Esta política nacional será de cumplimiento obligatorio para 178 diócesis, lo que significa un cambio con respecto a las normas de autodisciplina que regían desde hace años. La nueva política entrará en vigor cuando la apruebe el Vaticano. Los prelados aplaudieron de pie después de aprobar la norma por 239 votos contra 13.
En lo sucesivo, nadie que se sepa haya abusado sexualmente de un niño trabajará en la Iglesia Católica en Estados Unidos"", dijo el presidente de la conferencia, monseñor Wilton Gregory. Pidió perdón por nuestra reacción trágicamente lenta para reconocer el horror"" del abuso sexual.
Según la norma, los sacerdotes hallados culpables de abuso de menores en el pasado o que sean culpables de cualquier abuso similar en el futuro serán suspendidos en sus funciones sacerdotales.
Algunos abusadores podrían retirarse voluntariamente del ministerio sacerdotal activo y trabajar en un monasterio o alguna otra posición restringida.
Los dirigentes católicos intentan solucionar un escándalo que ha terminado con el cese o renuncia de unos 250 sacerdotes desde enero. Igualmente han renunciado cuatro obispos.
Este es un momento definitorio para nosotros como obispos"", dijo el arzobispo Harry Flynn, jefe de la comisión que elaboró la iniciativa, al iniciar el debate.
El borrador inicial dado a conocer la semana pasada proponía que un sacerdote que haya abusado de un menor en el pasado pueda ser trasladado a otra parroquia, aunque solamente si ha recibido asesoría psicológica, fue interrogado por una junta revisora revisión, acepta se supervisado y da a conocer públicamente sus faltas.
El Vaticano declinó comentar de inmediato acerca de una nueva política para casos de abuso sexual por parte del clero, redactada por los obispos de Estados Unidos, para dar tiempo a que el plan sea revisado por la Santa Sede.
Ha habido claros indicios, empero, de que los funcionarios vaticanos no están plenamente de acuerdo con algunas de las posiciones adoptadas por los obispos católicos de EU.