Una ex campeona británica de patinaje libre dio a luz a una niña dos días después de estar clínicamente muerta, tras sufrir una hemorragia cerebral.
Jayne Soliman, de 41 años, estaba embarazada de 25 semanas de su primera criatura cuando la declararon clínicamente muerta como consecuencia de un tumor cerebral que no se le había diagnosticado.
Sin embargo, los médicos mantuvieron latiendo su corazón hasta el nacimiento de su hija, Aye Jayne, mediante cesárea.
Después del alumbramiento, los médicos juntaron por un momento los cuerpos de ambas antes de desconectar la máquina que mantenía latiendo el corazón de la madre.