La presidenta argentina, Cristina Fernández, fue dada de alta ayer del hospital de la Fundación Favaloro luego de que el martes se le extrajera un hematoma craneal, pero deberá guardar “reposo estricto” por 30 días.
“Debido a la favorable evolución posoperatoria, se ha decidido el egreso hospitalario de la presidenta”, dijo el secretario de Comunicación, Alfredo Scoccimarro.
Fernández continúa con un “excelente ánimo”, agregó el vocero, y reveló que “en unos minutos va a salir” rumbo a la residencia presidencial de Olivos, donde iniciará el periodo de reposo. Su evolución será supervisada de cerca por el equipo médico del hospital Favaloro y la Unidad Médica Presidencial.
El parte médico, firmado por los doctores Facundo Manes y Gerardo Bozovich, informó que los puntos de sutura “se retirarán a partir del décimo día” y que “oportunamente se realizará una neuroimagen de control”.
Fernández fue internada hace una semana y el martes se sometió a una intervención quirúrgica para drenarle un coágulo de sangre que le presionaba el cerebro a causa de un golpe que sufrió en la cabeza el 12 de agosto.
Los problemas de salud de la presidenta comenzaron a darse a conocer el sábado 6 de octubre, cuando, tras nueve horas de observación médica, el hospital Favaloro confirmó que la paciente padecía una “colección subdural crónica”.