ASM, una mujer de 44 años, bien se le podría llamar la intrépida.
No teme manipular serpientes. No le tiene miedo a la más espeluznante película de terror. Cuando visitó una casa encantada, fue un monstruo el que se asustó de ella.
SM no es una sicópata ni heroína capaz de dominar sus emociones. Es una mujer común, madre de tres hijos, que tiene un impedimento sicológico particular, resultado de una enfermedad genética muy inusual que le dañó un órgano del cerebro llamado amígdala.
Su caso demuestra que la amígdala desempeña un papel clave en atemorizar a la gente en las situaciones amenazantes, dicen los investigadores.
Pero la historia de su vida también demuestra que vivir sin temores puede ser peligroso, dijeron.
Un estudio de la investigadora Justin Feinstein y colegas en la Universidad de Iowa, detallan el caso. Como es habitual, el informe sólo la identifica como "SM". Feinstein no aceptó una entrevista con la Associated Press aduciendo la política del laboratorio sobre la confidencialidad.
Una experta no vinculada con el estudio advirtió que no se extraigan conclusiones apresuradas sobre la amígdala porque en su propio estudio con una mujer con daño cerebral similar no halló tal condición. Pero otro experto dijo que las nuevas conclusiones son coherentes.