Los satélites ruso y estadounidense que colisionaron el pasado martes sobre Siberia no sufrieron graves daños y siguen en la órbita de la Tierra, informó un experto militar ruso a la agencia Interfax.
"A juzgar por todo, la colisión no fue frontal, sino que los satélites simplemente se rozaron, pues prácticamente no sufrieron daños y tras el choque se mantuvieron en una órbita estable, aunque distinta a la inicial", dijo el experto.
La fuente no descartó que las baterías solares u otros elementos de ambos satélites se hayan enganchado, pero subrayó que, en cualquier caso, el número de fragmentos como resultado de la colisión debe ser "considerablemente inferior" al anunciado.
Hasta ahora los científicos han anunciado que siguen el movimiento de 38 fragmentos que se desprendieron.