Washington también propuso que se defina una misión de reestablecimiento de la paz de las Naciones Unidas para Sudán para apoyar la Unión Africana en Darfur, donde 70,000 personas murieron producto de la violencia, el hambre y las enfermedades desde febrero de 2003.
El departamento de Estado estadounidense apoyó el informe sobre Darfur que las Naciones Unidas comunicó el lunes, en el que se acusa al gobierno sudanés de violaciones severas y sistemáticas a los derechos humanos en la zona oeste del país.
Pero el portavoz del departamento Richard Boucher estuvo en desacuerdo con la negativa de la comisión investigadora de las Naciones Unidas para definir la violencia en Darfur como genocidio, tal como lo había hecho Estados Unidos en septiembre.
"Llegamos a la conclusión de fueron actos de genocidio los que ocurrieron en Darfur", dijo Boucher a los periodistas.
"Creemos que la información de primera mano y los datos que se mencionan en el informe de la comisión apoyan nuestra visión, la conclusión a la que llegamos y seguimos manteniendo", dijo.
Boucher también se opuso a la propuesta de las Naciones Unidas de juzgar em la Corte Criminal Internacional en La Haya los presuntos crímenes de guerra ocurridos en el conflicto entre Jartum y sus aliados militares y los rebeldes en Darfur.
"Creemos que la mejor forma para afrontar estos crímenes, como detalla el informe, es establecer un tribunal conjunto entre las Naciones Unidas y Africa con sede en Arusha, Tanzania", expresó.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, exhortó ayer al Consejo de Seguridad a actuar sin demora contra los responsables de violaciones a los derechos humanos en Darfur, dejando en manos de ese cuerpo decisión de recurrir o no al Tribunal Penal Internacional.
"La recomendación más importante de la comisión (de jueces que investigó el caso), que espero que el Consejo atienda en forma inmediata y seria, es que es preciso tomar medidas en forma urgente para poner fin a estas violaciones", declaró Annan en un comunicado divulgado por su servicio de prensa.
Amnistía Internacional (AI) pidió ayer al Consejo de Seguridad de la ONU que remita "inmediatamente" a la Corte Penal Internacional (CPI) la violación de derechos humanos cometida en la región de Darfur (noroeste de Sudán).
En un comunicado difundido desde su sede en Londres, la organización pro derechos humanos respondió así al informe divulgado por la Comisión Internacional de Investigación de las Naciones Unidas sobre la situación en Darfur.
La embajadora de EU ante la ONU, Ann Patterson, indicó que el fin de su país "es llevar a los culpables a la justicia" y para ello se estudian distintos mecanismos, sin mencionar cuáles.
La mayoría de miembros del Consejo, sin embargo, piensan que la creación de un nuevo tribunal sería muy costoso en términos finan cieros y que precisamente el CPI se estableció para juzgar esta clase de crímenes.
El director de la división de Justicia de la organización Human Rights Watch, Richard Dicker, se mostró satisfecho por la recomendación de la Comisión de Investigación de llevar al caso al CPI.
"Creemos que si los juicios se llevan a cabo ante este tribunal, ello contribuirá a restaurar la paz no sólo en el país, sino también en la región", declaró Dicker a EFE.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, siempre ha mostrado su optimismo en que la firma de un acuerdo de paz entre Jartum y los rebeldes del Ejército Popular de Liberación del Sudán (EPLS) ayudaría a solucionar la crisis de Darfur.
Con este objetivo recomendó al Consejo que autorice una operación pacificadora en Sudán (UNMISUD), compuesta por 10,130 militares, para que las partes cumplan con las previsiones del acuerdo de paz.
El conflicto de Darfur estalló en febrero de 2003, cuando el Ejército sudanés y las milicias "Yanyauid" se enfrentaron con los dos grupos rebeldes de la región -el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (MJI) y el Movimiento de Liberación de Sudán (MLS)- que se alzaron en armas en protesta por la marginación y el abandono que sufrían.
Desde entonces se han registrado más de 70,000 muertos; 1.6 millones de desplazados y cerca de dos millones de personas necesitan urgentemente ayuda, según las últimas cifras de la ONU.