El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, pidió postergar las protestas raciales y las críticas hacia su persona hasta que se supere la conmoción causada por el asesinato a sangre fría de dos policías, el sábado pasado.
Encontraremos la forma de unirnos, afirmó de Blasio en un acto público en una asociación deportiva policial, dos días después de que los agentes Rafael Ramos y Wenjian Liu murieran por los disparos que les hizo Ismaaiyl Brinsley en el distrito de Brooklyn.
La muerte de los dos policías se produjo en medio de una oleada de protestas en Nueva York y en otras ciudades a raíz de la muerte del afroamericano Eric Garner, en julio pasado, por una llave no autorizada que le aplicó un policía cuando intentaba detenerlo.
Las protestas se agudizaron después de que un jurado decidiera no acusar al agente responsable, alimentadas también por las manifestaciones que siguieron a la muerte de un joven negro, Michael Brown, en la localidad de Ferguson (Misuri).
Unido a ello, los sindicatos de la Policía de Nueva York han criticado en duros términos al alcalde al sentir que no respaldaba lo suficiente a los agentes.