Los candidatos presidenciales, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, reanudaron sus agendas luego de su debate en Mississippí, que según los medios acabó en empate, aunque las primeras encuestas proclaman a Obama ganador.
McCain, por su parte, regresó a la capital donde, según su campaña, "continúa trabajando en una solución a la crisis económica".
El primero de tres debates de la campaña para las elecciones del 4 de noviembre ha dado paso, por lo demás, a otro debate igualmente acalorado, el de quién ganó el cara a cara de ayer.
En general, los medios estadounidenses se resistían a proclamar a ninguno de los dos "presidenciables" como claro ganador.
"Pocos momentos destacados y ausencia de errores", sentencia el rotativo Los Angeles Times en un análisis de portada.
El diario The New York Times se limita a subrayar el "choque generacional" que puso de manifiesto el encuentro en Mississippí.
"La suya fue una colisión generacional", dice el "Times", que se refiere a una "tensión freudiana" en la que el viejo patriarca de la familia (McCain) se muestra frustrado e incluso malhumorado cuando el que aspira a convertirse en sucesor del negocio familiar (Obama) piensa que puede dirigirlo mejor.
El Washington Post, mientras tanto, resume la velada en un artículo analítico como una batalla entre un tipo demasiado amable (Obama) y otro demasiado malo (John McCain).
Las encuestas instantáneas realizadas después del debate por las cadenas CNN y CBS dieron a Obama como vencedor, aunque se trata de sondeos preliminares de los que, según los expertos, no conviene extraer todavía demasiadas conclusiones.