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Debilidad amenaza al Papa

Feligreses de todo el mundo oran por la salud del Pontífice, aquejado por varias enfermedades.


EL PAPA Juan Pablo II podría sufrir infecciones u otras complicaciones a raíz del tubo en su garganta que le ayuda a respirar, pero los especialistas dicen que el peligro mayor proviene de aquello que provocó la internación: la debilidad complicada por el mal de Parkinson, causa de problemas como la dificultad para respirar que requirió una traqueotomía.
El Pontífice de 84 años fue internado en la Policlínica Gemelli de Roma el jueves con problemas respiratorios, dos semanas después de ser tratado por una inflamación e infección de la tráquea.
Los médicos practicaron una traqueotomía, que consiste en introducir una cánula a través de un orificio en la garganta. No se sabe cuánto tiempo la tendrá, pero aunque se vuelva permanente, no constituye un peligro grave y el Papa recuperaría la capacidad de hablar en una semana al colocársele un tubo con una válvula especial, dicen los expertos.
La operación, realizada con anestesia general, crea una apertura práctica que circunvala la inflamación de la garganta. Permite introducir tubos de succión en los pulmones para retirar la mucosidad del pecho y permitir que el aire llegue al pulmón para mejorar la oxigenación de la sangre.
La inserción del tubo es un medio para prolongarle la vida y volverlo menos susceptible a la infección crónica, añadió.
"Diría que están pensando en retirarlo, pero se verá en los próximos días o meses"", dijo Gleeson. "En todo caso, no creo que lo retiren en menos de tres a cuatro semanas".
Los especialistas interrogados por la prensa italiana se mostraron pesimistas sobre la salud del Papa ayer, y uno de ellos recordó que "la gripe es la principal causa de muerte" de los enfermos de Parkinson.
"La enfermedad de Parkinson no sólo expone sino que predispone a las infecciones de las vías respiratorias superiores: la gripe es la principal causa de deceso de esos enfermos", declaró en una entrevista a La Stampa el profesor Bruno Bergamasco, director del Departamento de Neurología de Turín, del cual depende el centro Parkinson regional.
"La afonía es casi total y ya no puede mantenerse en pie", agregó, señalando que la desaparición del temblor de sus manos se debe simplemente "al aumento de la rigidez de los órganos".
Líderes católicos, judíos, islámicos y ortodoxos de todos los continentes temen y rezaban ayer por la salud de Juan Pablo II.
Cientos de mensajes de solidaridad y de deseos de pronta recuperación provenientes de numerosos países llegaron al Vaticano, entre ellos uno del patriarca ecuménico de Constantinopla (Turquía), Bartolomeo I, una de las mayores figuras del mundo ortodoxo.
Cardenales y representantes de la Iglesia Católica de América Latina, entre ellos el cardenal peruano Juan Luis Cipriani, hicieron votos por una pronta recuperación.
Un grabado de mármol en una de las catedrales más grandes de Roma podría tener la respuesta a lo que muchos de los millones de católicos en todo el mundo han preguntado en los últimos dos días: ¿Superará el Juan Pablo II su última crisis de salud?
Según la creencia popular, la escultura de mármol en honor al Papa Silvestre II, quien estuvo al frente de la Iglesia hace unos 1,000 años, se humedece cuando la muerte de un Pontífice es inminente.
Ayer, un sacerdote tocó la escultura en la Basílica San Juan de Letrán de Roma y confirmó que estaba seca.
En la sacristía de San Juan de Letrán, la "segunda catedral" del Papa por su cargo como obispo de Roma, dos monjas ancianas italianas con hábitos grises dijeron que el poder de profecía del monumento estaba bien documentado. "La piedra llora. Es verdad, ha ocurrido. Hay personas que lo han visto", afirmó una de las monjas. Ambas dijeron que no conocían a nadie que hubiera presenciado el fenómeno.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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