Los colegios electorales de Malta abrieron sus puertas para que más de 300,000 personas con derecho a voto decidan si la isla debe introducir o no en su legislación el divorcio.
Malta, que cuenta con un 98% de católicos entre sus cerca de 500,000 habitantes, es el único país de la Unión Europea (UE) que aún no prevé esta figura.