El mapuche argentino Ceferino Namuncurá fue beatificado ayer, formaba parte de la religiosidad popular desde hace décadas gracias a su fama de "milagrero" y cercanía a los más humildes.
Antes de Namuncurá, sólo otro indígena americano, el mexicano Juan Diego, testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, fue declarado santo en 2002.
El "indio santo", como lo llaman sus seguidores, soñaba con convertirse en sacerdote para evangelizar a los suyos, pero paradójicamente su santidad se forjó por los escollos que tuvo que afrontar hacia esa vocación finalmente frustrada.
En 1972, fue declarado "venerable" por el papa Pablo VI, mientras que el pasado 6 de julio Benedicto XVI aprobó el decreto por el que se reconoce un milagro hecho por su intercesión y que habilita su beatificación.
El milagro atribuido a Ceferino data del 2000, cuando una mujer argentina de 24 años pidió su intercesión ante Dios para salvarla de un cáncer de útero y se curó, hecho que no pudo ser explicado por los médicos.