El Gobierno chino reconoció el martes su fracaso en la lucha contra el déficit de yodo, que afecta a 100 millones de sus ciudadanos, un 8% de la población, y es causa de deficiencias mentales y de enfermedades como el bocio.
Según el Ministerio chino de Sanidad, la campaña puesta en marcha hace una década para erradicar esta carencia ha sido un fracaso, ya que la población de siete provincias y regiones autónomas sufren deficiencias, informó el martes la agencia oficial Xinhua.
"Lanzamos un programa en 1993 para eliminar las deficiencias de yodo en todo el país antes del año 2000. No lo hemos conseguido, ya que 4 provincias, 2 regiones autónomas y un municipio no alcanzaron el objetivo", declaró Liu Jiayi, responsable de control de enfermedades del ministerio.
Según un informe de UNICEF, un 5% de los chinos -65 millones- padecen bocio debido a la carencia de yodo en su dieta alimenticia, un déficit que afecta a dos millones de recién nacidos al año en el país asiático.
Más de 60 países están afectados en este mundo por este déficit, que es causa de deficiencias mentales y de otras enfermedades relacionadas con el funcionamiento de la glándula tiroides.
Las áreas chinas más afectadas son las regiones autónomas de Tíbet, Qinghai y Xinjiang, las provincias de Sichuan y Gansu y el municipio de Chongqing, todos ubicados en el oeste, la zona más pobre del país.
Las autoridades chinas han tenido que reajustar su objetivo con el fin de suministrar la suficiente cantidad de yodo a su población en el plazo de cinco años, es decir, en el 2009.
La distribución de sal yodada es el método más barato y común para aportar las cantidades suficientes de este mineral, "pero los altos precios de los embarques han dificultado que llegue a las áreas remotas del país", dijo Lin Jiahua, director de la Corporación Nacional China de la Industria de la Sal.