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Demjanjuk, uno de los últimos rostros de la barbarie nazi

El acusado se presentó ante la corte en silla de ruedas y cubierto con una manta y exigió ser tratado como una víctima más. Al ucraniano se le acusa del asesinato de unos 27,900 judíos.


El ucraniano John Demjanjuk, quien responde ante un tribunal de Múnich por ser el presunto autor del asesinato de 27,900 judíos, es uno de los últimos rostros vivientes de la barbarie nazi y de los esfuerzos por borrar un pasado criminal que muchos emprendieron después de 1945.

El proceso de Múnich no es el primero al que tiene que someterse Demjanjuk por presunta vinculación con crímenes del nazismo. Ya en 1975, su nombre figuró en una lista del Gobierno soviético de antiguos colaboradores de los nazis que habían emigrado a EE.UU.

Al iniciarse las investigaciones, cinco supervivientes del campo de concentración de Treblinka (Polonia) creyeron reconocer a Demjanjuk como “Iván el terrible”, guardián que cometió tremendas atrocidades entre 1942-1943.

Demjanjuk, ex soldado soviético convertido en un “Trawniki” -guarda voluntario nazi-, compareció ante la Audiencia 66 años después de los hechos en silla de ruedas, cubierto por una sábana hospitalaria y reclamando, por boca de su abogado, su condición de víctima.

Los gestos de dolor de Demjanjuk, quien sigue el proceso a través de una intérprete al ucraniano -único idioma que domina, pese a vivir en EE.UU. desde los años 50-, despertaron más escepticismo que empatía. “Hemos visto a muchos nonagenarios en silla de ruedas, cuando se les juzga, y paseando al sol luego”, recordaba Thomas Blatt.

Real o no el dolor de Demjanjuk, el suyo será probablemente el último gran proceso en Alemania por crímenes del nazismo, dada la avanzada edad tanto de los verdugos como de sus víctimas.

 

La principal prueba inculpatoria es la hoja de servicios y carné identificativo de las SS con el número 1393 y la foto de Demjanjuk.

En sus seis meses ahí murieron 27,900 judíos, documentados con nombres y apellidos por la Oficina Central para el Esclarecimiento de los Crímenes del Nacionalsocialismo de Ludwigsburg (sur del país).

El juicio de Múnich será un proceso por indicios, puesto que apenas quedan supervivientes.

 

Comparten la acusación particular con Thomas Blatt y unos 30 familiares de las víctimas, como Jules Schelvis, de 88 años, quien perdió en Sobibor a su esposa Rachel.

No sé qué puedo esperar de este juicio. También estuve en Hagen. Por eso estamos aquí, para que no se perpetúen los errores de entonces”, comentaba, tras ver por primera vez, cara a cara, a quien, presuntamente, mató a su mujer,


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498003
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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