La caída de presidentes como resultado de protestas populares se ha vuelto una costumbre en América Latina, vulnerando un sistema democrático que busca consolidarse tras la salida de las dictaduras en los años 80.
La desigualdad, la mala gestión, la corrupción, el descrédito de las instituciones y de los partidos políticos, así como la debilidad de los gobiernos, alimentan un descontento cuya raíz está en la insatisfacción de la expectativas generadas en la transición democrática de aquellos años.
Haití (2004), Bolivia (2003), Venezuela (2002), Ecuador (1997 y 2000), Argentina (2001), Paraguay (1999) han sufrido en los últimos años el derrocamiento de presidentes en el marco de crisis sociales, económicas y políticas de proporciones.
Otros países latinoamericanos, pese a que no han sufrido renuncias de mandatarios, padecen gobiernos débiles y crisis sociales y económicas alimentando temores de que el fenómeno se extienda.
El apoyo a la democracia en América Latina alcanzó en 2003 un promedio de 53% (61% en 1996, 56% en 2002), en tanto la satisfacción con el sistema fue de 28% (27% en 1996, 32% en 2002), según la encuesta de Latinobarómetro, que procesa datos de 17 países de la región.
El historiador uruguayo y director del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Montevideo, Gerardo Caetano, consideró que "si bien hay una deslegitimación muy fuerte de las dictaduras tal cual las conocimos, no significa que no hayan golpes de Estado de nuevo cuño", que es lo que hemos visto últimamente.
El doctor en Ciencia Política, el chileno Patricio Navia calificó de "nefasta" y claramente "no democrática" la caída de mandatarios en el marco de protestas populares.
"Más que una amenaza, representa la verificación de que la democracia no está funcionando", manifestó..
No se puede recurrir a formas no democráticas para fortalecer a la democracia", añadió el analista chileno.
Caetano entiende que el funcionamiento de la democracia está garantizado por el estricto cumplimiento de las formas, y que los contenidos sociales no dependen del sistema sino de las políticas que aplica un gobierno.
Navia reconoció que "sin esas formas podemos justificar regímenes autoritarios que dicen buscar el bien común, (pero) la democracia necesita generar resultados (sociales) positivos.
Pero para el doctor Keith Holder, por no hacerle frente al hecho de que hay quienes son "instrumentos inocentes de los proveedores" es que se dan los señalamiento y acusaciones de parte y parte.
Mauro Zúñiga ataca a la Junta Directiva e incluso exige sean removidos sus miembros. Por otro lado, las acusaciones directas a los médicos de la comisión de Zúñiga de tratar de que la compra no se dé. Pero a estas acusaciones se suma algo aún más grave.
Para Anel García, miembro del Comité Cívico contra la Privatización de la CSS, detrás de todo el problema en la demora de la compra de los equipos hay una agenda oculta y "una mafia blanca en donde participan algunos médicos dedicados a la corrupción y en la búsqueda de beneficios personales".
Según denunció, hay una intención de privatizar la CSS en las denuncias que se realizan contra miembros de la Junta Directiva y la comisión que está nombró.
Identificó específicamente a Félix Luciani Font, ex asesor de Mauro Zúñiga cuando fungía como director de Servicios y Prestaciones Médicas en su intención de seguir extendiendo la compra de los equipos para seguir adquiriendo servicios privados.
Señaló igualmente, a Jorge Sánchez, presidente de la empresa PROMED, S.A. y jefe de publicidad de la campaña del candidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Democrático, Martín Torrijos, de estar detrás de este asunto.
Damaris de Lawson dijo que es claro que detrás de todo "hay intereses comerciales y de otros tipos". Destacó que ha visto muchos equipos que se han adquirido, antes de su participación en la comisión, que no cumplen con las características técnicas necesarias para estar en las instituciones de salud del Estado. "Se compraba cualquier cosa, al punto que al mes podían ser vistos en el inventario de Cerro Patacón y a nadie le importaba nada", sentenció.