Demócratas y republicanos están igualados en Estados Unidos a 10 días de las elecciones legislativas de medio mandato, en una imagen que refleja a un país dividido en dos en función de la religión, la raza y el sexo, y en el que las cuestiones económicas y de seguridad podrían eventualmente inclinar la balanza hacia uno u otro lado.
La presidencial de 2000 ya había puesto en evidencia esta situación, dado que los dos candidatos habían obtenido un número casi igual de votos populares.
El demócrata Al Gore logró 539,947 más que el republicano George W. Bush, con 50,996,116, pero el actual mandatario fue finalmente electo al ganar en Florida, con lo que se adjudicó cuatro grandes electores más que su adversario (271 contra 267).
El Congreso surgido del escrutinio de 2000 también está igualmente dividido entre republicanos y demócratas, donde los primeros controlan la Cámara de Representantes por nueve bancas (222 contra 211) y lo segundos detentaban una mayoría de un voto en el Senado antes del mortal accidente ocurrido el viernes pasado al senador Paul Wellstone, de Minnesota (norte).
Los dos partidos se dividen también en partes casi iguales las 50 gobernaciones estatales, con una pequeña ventaja para los republicanos. "Es la continuación de 2000, el país está dividido en dos bloques y no he visto ninguna evolución en las últimas encuestas", subrayó Caroll Doherty, analista del Pew Research Center, un observatorio electoral privado.
Un reciente sondeo del Wall Street Journal/NBC News muestra que 39% de las personas consultadas indicaron que querían votar por los republicanos para renovar las 435 bancas de la Cámara de Representantes, mientras que un número similar se pronunció a favor de los demócratas.