Soldados, policías y líderes políticos, algunos de ellos apoyados por EU, son responsables de actos de violencia, extorsión e intimidación en Afganistán, según un informe divulgado ayer por la organización "Human Rights Watch".
El informe, titulado "Killing you is very easy thing for us" (mataros es algo muy fácil para nosotros), reprocha a la comunidad internacional su pasividad ante los crímenes y considera que EU es en gran parte responsable del deterioro de los derechos humanos, por no dar los pasos necesarios contra los responsables de los abusos.
El documento pide una ampliación de la fuerza internacional de mantenimiento de la paz y más apoyo para el desarme y la desmovilización de combatientes. Además, advierte que, cuanto más tiempo pase, más difícil será marginar a los dirigentes que abusan de su poder y asegura que esto puede amenazar el éxito del actual gobierno.
La organización explica que existe un clima de miedo que amenaza los esfuerzos para adoptar una nueva constitución y que puede descarrilar el proceso de elecciones nacionales, cuya celebración está prevista para el año próximo.
"Los abusos de los derechos humanos en Afganistán son cometidos por hombres armados y señores de la guerra que fueron llevados al poder por EU y sus aliados de la coalición después de la caída de los talibanes, en 2001", comentó Brad Adams, director ejecutivo de la división para Asia de la organización.
Adams afirmó que, fuera de Kabul, "estos y otros hombres básicamente han secuestrado el país", donde la situación de los derechos humanos parece estar empeorando.
El informe documenta secuestros de afganos que permanecen cautivos por parte de efectivos de la Policía y el Ejército en prisiones extraoficiales a la espera de que paguen un rescate.
Igualmente, describe amenazas de muerte, detenciones y acosos por parte del ejército, la policía y agentes secretos contra organizaciones políticas, periodistas y directores de medios de comunicación.