Los aliados conservadores del presidente de Francia, Jacques Chirac, daban ayer por descontado que obtendrán una aplastante victoria en la segunda vuelta de las elecciones legislativas de mañana, mientras en la izquierda disminuían las esperanzas de una votación honrosa.
Una decisiva mayoría de la centro derecha en la Asamblea Nacional marcaría el fin de uno de los periodos más turbulentos de la reciente historia política de Francia.
El electorado coqueteó con el Frente Nacional del ultraderechista Jean-Marie Le Pen en la primera ronda de las elecciones presidenciales de abril, pero al final retrocedió a la tendencia tradicional o simplemente acudió masivamente a las urnas para elegir a Chirac en la segunda ronda.
Una encuesta de opinión publicada ayer mostró que la Unión por la Mayoría Presidencial (UMP), de Chirac, obtendría de 384 a 414 bancas en la Asamblea Nacional de 577 escaños en la segunda vuelta de las elecciones legislativas de mañana.
222Los socialistas estimulan a los votantes para que acudieran masivamente a las urnas.
De ser así, sería el mejor desempeño de los conservadores desde las elecciones de 1993, cuando la unión de partidos de centro derecha logró 472 bancas en la Asamblea Nacional.
Tal resultado daría también al recién reelecto Chirac una mano firme para impulsar reformas, desde recortes impositivos hasta el alivio de leyes laborales y un reajuste del fondo de pensiones, tras el forcejeo político que subrayó sus cinco años de gobierno compartido con la izquierda.