A cinco días de las elecciones israelíes, la derecha conducida por el actual primer ministro Ariel Sharon acentúa su ventaja ante los laboristas, para quienes los sondeos prevén lo peor, mientras que en vísperas de una reunión interpalestina en El Cairo, los extremistas descartan el cese de los atentados en Israel.
Cuatro sondeos coinciden en anticipar que el partido Laborista de Amram Mitzna, considerado una "paloma", obtendrá el peor resultado de su historia, consiguiendo 18 ó 19 bancas, contra las 25 que tiene actualmente en la Knesset (Parlamento), compuesta por 120 diputados.
Al final de este descenso a los infierrnos, en el escrutinio del 28 de enero, el partido Laborista corre el riesgo de ser desplazado del segundo lugar por el Shinuí (centro), que conseguiría entre 15 y 17 diputados, mientras que el Likud (derecha) continúa al frente de las preferencias con 33 o 34 bancas, contra 19 actualmente.