Alvaro Colom y Otto Pérez Molina se enfrentarán el próximo 4 de noviembre en una segunda vuelta para definir quién será el nuevo presidente del país centroamericano y sí tienen el remedio para aliviar los males que vive la sociedad.
Según el analista político independiente, Gustavo Porras, la tendencia electoral de la mayoría de los guatemaltecos ha sido derechista, y en algunas ocasiones se vota por la propuesta menos mala para el país.
Para Porras en estos comicios prácticamente se cumplieron las proyecciones de las empresas encuestadoras que indicaban que los candidatos obtendrían entre el 30% y 25% de votos, sin dejar de lado el 43% de abstencionismo que hubo.
El también firmante de los Acuerdos de Paz en Guatemala, precisó que ahora es indispensable buscar fortalecer al gobierno, ya que hay un debilitamiento en este aspecto y ello se torna peligroso debido a que no cuentan con la mayoría en la Asamblea.
"Lo que vale en este momento son las jugadas estratégicas donde los acuerdos políticos se logren sin mayores traumas y alcanzar en poco tiempo una buena gobernabilidad", aseguró el analista Porras.
"Para que ello funcione tendrán que compartir responsabilidades y riesgos políticos, aseguró el especialista político.
"Es indispensable que la nueva fuerza que gobierne no sucumba ante la Asamblea, que tiene poderes para aprobar el presupuesto general del Estado, además de en un momento dado solicitar la renuncia del presidente de la República".
El nuevo presidente de Guatemala recibirá un país con una excelente economía, y con muy buenos indicadores en diversos renglones. Esto ayudará en parte a a quien asuma el mando en el país centroamericano.
Pero ello no será suficiente para mantener el proceso de gobernabilidad.
"Los partidos políticos guatemaltecos no acostumbran a efectuar alianzas políticas para favorecer a ninguna de las facciones que puedan hacerse de la silla presidencial".
"Los demás partidos políticos no se la jugarán por ninguno de los dos candidatos que se disputarán la silla presidencial", aseguró Porras.
Le corresponderá a los candidatos de la segunda vuelta sumar a los electores de los otros grupos políticos para alcanzar sus aspiraciones presidenciales.
Uno de los retos que habrá para el nuevo gobernante, es bajar los índices de violencia.
De igual forma tendrá que combatir el narcotráfico y luchar contra las "maras".
Además ambos candidatos se han comprometido a investigar la muerte de cuatro diputados Salvadoreños del Paralamento Centroamericano, que fueron asesinados en febrero de este año.
Alvaro Colom tiene un plan de gobierno integral que, además de terminar con la violencia, principalmente generada por el narcotráfico y el crimen organizado, "contempla la reestructuración del sistema de justicia y el crecimiento de la economía".
"Tenemos un equipo que trabaja desde hace más de tres años en el plan de seguridad que necesita el país. Lo principal es modernizar y profesionalizar las fuerzas de seguridad civiles, y sacar a las mafias del crimen organizado" que se han incrustado en ellas.
Otto Pérez Molina propone lo mismo, con la diferencia es que "mientras logramos hacer los cambios necesarios durante unos tres años" acudirá al Ejército para que colabore con la seguridad interna.
"Vamos a entrar con mucha fuerza en acciones operativas, vamos a trabajar en la inteligencia que sea necesaria" y aplicar "todo lo que las leyes del país nos permitan", incluida la pena de muerte en contra de los delincuentes.