La marea negra provocada en el Golfo de México por la explosión de una plataforma hace un mes penetró en las delicadas marismas en torno al delta del Misisipi y amenaza también con llegar a Florida.
“No son trozos de alquitrán, no es una capa aceitosa, esto es crudo pesado entrando en nuestros pantanos”, dijo el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, tras comprobar en un recorrido en helicóptero y luego en barco la llegada del derrame a la costa de su estado.
“El día que todos temíamos llegó” finalmente, sentenció.
El presidente de la comunidad costera de Plaquemines Parish, Billy Nungesser, que hizo el recorrido de observación con el Gobernador, advirtió que el crudo es como una “manta” sobre la marisma y “matará todo” en el frágil ecosistema.
La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA, por su sigla en inglés) advirtió de que una pequeña parte del derrame entró en una corriente bucle, que circula en torno al Golfo antes de trasladarse a las costas de Florida y subir hacia la costa del Atlántico, lo que podría desatar un desastre medioambiental más amplio y afectar a los cayos y playas turísticas de ese estado.
La petrolera ha dicho que se han derramado 5.000 barriles diarios, cifra que utiliza también el Gobierno, mientras que otros cálculos apuntan a entre 25,000 y 95,000 barriles diarios.