El rechazo del Senado argentino al proyecto de impuestos para la exportación de granos, con el voto decisivo del Vicepresidente de la Nación, produjo un quiebre en el oficialismo y torció las alianzas del Gobierno con el Parlamento, que parece haber salido de su letargo.
"En el partido Justicialista, que es la fuerza de sustentación del Gobierno, hay una fractura y la confrontación interna ha venido creciendo en los últimos tiempos. Esta forma de gobernar ha llegado a su fin; dos tercios de la población del país piensa así", advirtió el analista Rosendo Fraga.
Pese a que el oficialismo domina en el Senado, once legisladores del gobernante partido Justicialista (PJ, peronismo) votaron esta madrugada contra el proyecto enviado por la presidenta Cristina Fernández, quien establece un aumento de impuestos a la exportación de granos, motivo de un severo conflicto con el sector agrario.
El golpe más duro para el Ejecutivo llegó cuando el vicepresidente Julio Cobos votó contra el proyecto oficialista, cuando tuvo que dirimir un empate de 36 votos en el Senado, en su condición de presidente del cuerpo legislativo.
"El voto de Cobos generará un fuerte ruido en el oficialismo. El Ejecutivo sale derrotado de este conflicto y no queda bien parado" con el rechazo del Senado, consideró a Efe Fabián Perechodnik, director de Poliarquía.
Cobos es un dirigente de la centenaria Unión Cívica Radical (UCR) que en 2006 se alineó con el Gobierno de Néstor Kirchner, esposo y antecesor en el cargo de Cristina Fernández.
Algunos de los legisladores cuestionaron en duros términos el proyecto y la estrategia del Gobierno en el conflicto con el sector rural que comenzó hace más de cuatro meses.