Un duro golpe, que lo deja con una mínima y precaria mayoría en la Cámara de Diputados, sufrió el gobierno del presidente Ricardo Lagos con el desafuero de cinco legisladores oficialistas.
El Gobierno acusó el golpe, pero no reaccionó de inmediato y el portavoz oficial, Heraldo Muñoz se limitó a manifestar su esperanza de que los proyectos de ley continúen su tramitación y sean aprobados por sus méritos.
Lagos había manifestado, al inicio del escándalo hace un mes, que apoyaría las medidas contra la corrupción caiga quien caiga. La decisión de una corte de la ciudad de Rancagua, a 85 kilómetros al sur de la capital, de desaforar a los cinco diputados, deja al gobierno con una leve mayoría en la Cámara Baja.
Es un golpe de imagen para las personas que de una u otra manera se ven involucradas en un acto de corrupción"", dijo la presidenta de la Cámara de Diputados, Adriana Muñoz. Los cinco diputados desaforados tienen cinco días para apelar a la Corte Suprema.