Mundo

Desastre atómico difícil de olvidar


Un hecho histórico que marcó al mundo. En la mañana del 6 de agosto de 1945 la humanidad fue testigo del poder catastrófico de un arma nuclear lanzada sobre la ciudad de Hiroshima, situada en Honshu, la isla principal del Japón, que provocó la muerte de 140 mil personas.
Eran exactamente las 8: 15 de la mañana de ese trágico día, cuando el ejército estadounidense decidió detonar por segunda vez una bomba atómica, luego que tres semanas antes probara su efectividad en el desierto de Nuevo México.
Horas antes de la explosión, las autoridades japonesas habían detectado la presencia de tres aviones del ejército de EU rodeando la ciudad japonesa. Sin embargo, pensaron que eran pocos para provocar algún enfrentamiento.
El bombardero B-29, Enola Gay, al mando del piloto Paul W. Tibblets, fue el portador de la bomba de uranio llamada "little boy", que se lanzó sobre Hiroshima. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de una gran ráfaga de luz que iluminó la ciudad.
La bomba estalló con una explosión de la magnitud de 12, 000 toneladas de dinamita, matando cerca de 70 mil personas al instante.
Después de la detonación, los estadounidenses esperaban la rendición inmediata de Japón. Pero esto no sucedió. El alto mando japonés dio por hecho que EU sólo tenía una bomba atómica y, ya que el daño estaba hecho, se mantuvieron en armas. Sin embargo, esta actitud de los japoneses fue prevista por los estadounidenses y, para demostrar que tenían más bombas y de mayor fuerza destructiva, arrojaron una segunda bomba.
El 9 de agosto, a las 11: 02 de la mañana, el espectáculo de la aniquilación nuclear se repitió en Nagasaki, situada en una de las islas menores de Japón, llamada Kyushu. El bombardero B-29, Bock"s Car, lanzó sobre esa ciudad a "Fat Boy", una bomba de plutonio, con la capacidad de liberar el doble de energía que la bomba de uranio.
Cinco días después, Japón se rindió ante las fuerzas aliadas. Con ello, la Segunda Guerra Mundial, que empezó en 1939, se dio por terminada.
Las bombas nucleares devastaron Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, los efectos del bombardeo sobre cada ciudad fueron diferentes, la situación geográfica de cada lugar influyó sobre el grado de destrucción.
En Hiroshima, emplazada sobre un valle, las olas de fuego y radiación se expandieron más rápido y a mayor distancia que en Nagasaki, cuya orografía montañosa contuvo la expansión de la destrucción.
En la áreas próximas de donde explotaron las bombas, la destrucción fue total, el fuego y el calor mataron inmediatamente a todos los seres humanos, plantas y animales. En esta zona no permaneció en pie ni una sola edificación. Las ondas expansivas de la explosión hicieron estallar vidrios de ventanas situadas incluso a 8 kilómetros del lugar de la explosión.
El fuego se apoderó de las ciudades, especialmente de Hiroshima, donde se formó una "tormenta de fuego" con vientos de hasta 60 kilómetros por hora. Había incendios por todas lados. Miles de personas y animales murieron quemados, o bien sufrieron graves quemaduras.
Los daños fueron inimaginables, pero la verdadera tragedia fue la pérdida de vidas humanas.
Hiroshima, con una población de 350 mil habitantes, perdió instantáneamente a 70 mil y en los siguientes cinco años murieron 70 mil más a causa de la radiación.
En Nagasaki, donde había 270 mil habitantes, murieron más de 70 mil antes que terminara el año y miles más durante los siguientes años. Se calcula que en total murieron cerca de 240 mil personas.
La mayoría de los habitantes de Hiroshima y Nagasaki estuvieron expuestos a la lluvia radioactiva y las consecuencias de esta exposición sobre sus cuerpos no fueron detectadas de inmediato. En muchos casos pasaron días, meses y hasta años antes que se manifestaran los síntomas del daño.
(ver infografía en la página B9 del diario impreso)


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196230
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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