El centro de Europa quedó anegado, en pleno verano, con unas riadas que causaron la muerte de decenas de personas y obligaron a evacuar a centenares de miles, con sus consiguientes secuelas físicas y psicológicas.
Las inundaciones, las catástrofes naturales más frecuentes en Europa y también las que tienen consecuencias más gravosas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tuvieron también repercusiones financieras y políticas en Alemania y Austria.
En Alemania, Austria y la República Checa estos fenómenos naturales destruyeron carreteras, vías ferroviarias y sistemas eléctricos, de distribución de aguas y de canalización.
En Alemania, los costos generados por las riadas superaron los 20,000 millones de euros, según calculó el Gobierno federal.