El ministro chileno del Interior, Rodrigo Peñailillo, dijo que los antecedentes reunidos hasta el momento descartan un origen intencional del incendio que desde el sábado pasado afecta al puerto de Valparaíso.
“Lo que hemos recibido de las autoridades de emergencia es que no fue intencional”, dijo Peñailillo, que ha estado en el principal puerto chileno a causa del siniestro, que se ha cobrado 13 víctimas mortales, 2,000 viviendas destruidas y unas 850 hectáreas de vegetación arrasadas.
Matizó, sin embargo, el ministro que si se comprueba una intencionalidad en el origen del fuego, las autoridades actuarán con todo el rigor de la ley.
“Si fuera el caso, no les quepa ninguna duda de que nosotros vamos a actuar con todos los instrumentos legales que tengamos, pero hasta ahora no tenemos antecedentes para decir algo así”, precisó el ministro, quien insistió en que la alerta roja se mantendrá hasta que la situación esté totalmente controlada.
El incendio se inició el sábado en un sector forestal del camino La Pólvora y se expandió rápidamente a áreas pobladas de varios cerros vecinos.
Ayer, unos 1,300 bomberos, brigadas de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), con apoyo de una docena de helicópteros y aviones cisterna, continuaban combatiendo el fuego, que rebrotó en los sectores de Pajonal y Cerro Ramaditas, donde destruyó unas 250 viviendas más.
“Son más de 2,000 las viviendas destruidas, además de algunas instalaciones públicas”, dijo Rodrigo Peñailillo, quien precisó que unos 1,200 damnificados permanecen en ocho albergues habilitados en escuelas y parroquias.
Además, numerosos damnificados permanecen junto a las ruinas de sus casas por el temor de que les roben las pertenencias que pudieron salvar, aunque no ha habido casos de saqueo, ya que la zona fue declarada en estado de excepción y la seguridad está a cargo de la Marina, que patrulla los sectores afectados.
“Esperamos durante el día tener una situación más controlada, sin embargo, los expertos indican que no terminarán en menos de 48 horas las situaciones complicadas, por eso solo depende del trabajo aéreo”, añadió el ministro.
Más incendios
Según las autoridades, aunque el fuego sea controlado, las posibilidades de rebrotes se mantendrán al menos por unos 20 días.
En Santiago y numerosas otras ciudades, los municipios e instituciones como la Cruz Roja, comunidades religiosas, organizaciones sociales y partidos políticos realizan campañas de recolección de ayuda para los damnificados.
Reconstrucción
Por su parte, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, se comprometió a reconstruir “con todos los recursos que sean necesarios” la ciudad de Valparaíso.
“Quiero expresar toda mi solidaridad y la del Gobierno con las personas y las familias que están siendo afectadas”, señaló la mandataria, quien ayer sostuvo una reunión en el Palacio de la Moneda con sus ministros para abordar los efectos del siniestro.
Bachelet, que había encabezado un comité de emergencia en Valparaíso, una ciudad portuaria de 250,000 habitantes y situada a 120 kilómetros de la capital, aseguró que se está “llevando adelante un esfuerzo enorme por controlar este incendio y tener la ayuda necesaria en la región”.
“Pero también por encontrar en otras regiones y fuera de Chile el apoyo en aviones que nos permitan controlar un incendio y un fuego de dimensiones nunca vistas”, agregó.
La ubicación geográfica de Valparaíso, que mira al océano Pacífico en una bahía rodeada por 42 cerros, dificulta las labores y también el hecho de que soplen fuertes vientos y las temperaturas sean elevadas para el otoño austral.
La mayor parte de las casas destruidas por el incendio eran añosas, de material frágil y edificadas sobre los cerros, a los que difícilmente se puede acceder por estrechas calles y mayoritariamente de tierra.