El presidente ruso, Vladimir Putin nombró ayer a un chechén de su confianza como nuevo garante del cumplimento de los derechos humanos en Chechenia, donde crecen las denuncias de abusos cometidos por el Ejército y su encubrimiento por las autoridades rusas.
El nombramiento de Abdul Hakim Sultígov como enviado humanitario del Kremlin sólo causó el sonrojo de las organizaciones no gubernamentales rusas y extranjeras que investigan los atropellos en Chechenia, donde se cumplen pronto tres años de guerra.
En rueda de prensa celebrada en Moscú, varios grupos de defensa de los derechos humanos denunciaron la "cortina de humo" tendida por las autoridades rusas sobre lo que sucede en Chechenia, desde las muertes de soldados a los crímenes cometidos por éstos.