El presidente de Honduras, Ricardo Maduro, cumplió ayer un año de gobierno marcado por el descontento de la mayoría por una crisis económica que sigue en ascenso, la violencia y delincuencia común.
Las promesas de desarrollo, generación masiva de empleos, la reactivación económica del país y la "cero tolerancia" a la delincuencia y violencia común, entre otras acciones que los hondureños esperaban de Maduro, no han sido contundentes.
En materia de seguridad ciudadana, que para Maduro ha sido prioritaria, los logros son incipientes, según Mauricio Díaz Bourdett, coordinador del Foro Social de la Deuda Externa (FOSDEH).
El presidente dijo ayer que sus principales logros son la recuperación económica y la transformación de la sociedad, lo que ha sido posible "gracias al pueblo hondureño".