Considerado como el proyecto de país modelo para todo el continente, Kenia dio un paso atrás en ese progreso sostenible que parecía tener y a mediano plazo reducir en gran medida la pobreza.
Una de las democracias más estables de Africa y con creciente turismo, esta nación en menos de 15 días se sumó a la no muy agradable lista de países en conflicto de la región.
Las elecciones del pasado 27 de diciembre, que abrieron el camino para la reelección del presidente Miwai Kibaki, también dieron paso a una ola de violencia no vista en el país en años, superando los 300 muertos.
"Las claras pruebas incidentales señalan que los kenianos más pobres y vulnerables, incluidos los niños y las mujeres, son los más afectados por las condiciones de violencia, desplazamiento, pérdida de la propiedad y los medios de subsistencia, y el hambre", destaca un informe del Banco Mundial.
El crecimiento económico de Kenia antes de las elecciones generales del 27 de diciembre alcanzaba el siete por ciento, siendo este dato el caballo de batalla de la campaña electoral de Mwai Kibaki, reelegido presidente tras un recuento de los votos que la oposición considera fraudulento.
El turismo es la primera fuente de ingresos del país. En Mombasa, ciudad costera y segunda localidad más importante de Kenia, los numerosos hoteles de la zona han visto cómo se anulaban de manera precipitada más del 70 por ciento de las reservas.
Antes de Navidad resultaba imposible encontrar una habitación en algún hotel de la costa debido a la masiva afluencia que ha nutrido a la economía local en los últimos cinco años.
Los precios de las habitaciones en los hoteles más lujosos oscilaban entre 350 y 600 dólares por noche. Hoy, las tarifas han sido reducidas a menos de la mitad.
Por tratarse de un centro económico regional en franco crecimiento, Kenya es el punto de tránsito de un cuarto del PIB de Uganda y Rwanda, y de un tercio del PIB de Burundi. Esto incluye la provisión de muchos productos básicos esenciales y, por ello, el impacto regional de la situación de Kenia podría ser significativo.
Unos asaltos con violencia que se han producido en presencia de la prensa extranjera, lo que ilustra el grado de desesperación de los habitantes de un suburbio que fue cerrado por la policía, a sabiendas de que los que se quedaron dentro no tenían comida, luz ni agua.