El gobierno del presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada enfrentaba ayer el asedio de sindicatos y opositores que urgen su renuncia, tras los sangrientos combates armados entre fuerzas militares y policías que dejaron al menos 27 muertos, un centenar de heridos y varios edificios públicos incendiados.
Los hechos violentos iniciados en oposición a un proyecto de ajuste tributario obligaron a Sánchez de Lozada a retirarlo del Congreso, después de los choques entre fuerzas militares leales a su Gobierno y policías amotinados que pedían mejores retribuciones, algunas de las cuales fueron acordadas este jueves en un consenso de última hora.
No obstante el acuerdo alcanzado ayer en la madrugada entre autoridades y jefes policiales, que suponía el despliegue de la fuerza del orden en las calles, la violencia se reproducía en La Paz y en su vecina localidad de El Alto, donde se produjeron saqueos a comercios, tiendas e industrias, entre ellas la embotelladora de Coca Cola, de capitales chilenos.
El descontrol se ha apoderado de ambas urbes, pues las fuerzas militares, que han desplegado incluso carros de asalto y tanquetas, no logran hacer cesar los saqueos, que también se registraron en la ciudad de Santa Cruz, después de una multitudinaria marcha en demanda de pacificación del país.
Al cabo de la tarde, la Policía había recuperado el control en todas las ciudades del país y, según un reporte de sus autoridades, más de 100 jóvenes fueron detenidos, sorprendidos durante los saqueos.
La Central Obrera Boliviana (COB), apoyada por la Confederación de Empresarios Privados (CEPB), convocó a un paro general para ayer y volvió a exigir la renuncia del Presidente. El líder campesino Evo Morales, principal figura de la oposición en el Congreso, se unió al pedido de dimisión del jefe de Estado y convocó igualmente a un corte nacional de rutas.
El presidente de EU, George W. Bush, condenó ayer el brote de violencia y manifestó su respaldo al presidente de ese país. El Consejo Permanente de la OEA celebrará hoy, una sesión extraordinaria para analizar el estallido de violencia en el país suramericano.