El final de la fertilidad de las mujeres a través de la menopausia podría haber surgido como un mecanismo para evitar la competencia reproductiva entre las mujeres mayores y las jóvenes.
La menopausia es un hecho al que no escapa ninguna mujer, pero lo que se les escapa a los científicos es por qué la naturaleza las privó de seguir teniendo hijos.
La presión de la selección natural debió de ser fuerte, porque es un mecanismo de envejecimiento reproductivo y porque, a pesar del incremento de la longevidad y de las mejoras en el estilo de vida, la edad a la que afecta a la mujer no ha variado.
A los 51 años, la mitad de las mujeres ha dejado de ovular, de tener la menstruación y de producir estrógenos asociados con la fertilidad, mientras que a los 60 años, el 99% de las mujeres ha pasado esta etapa.