Por esta razón se mantienen investigaciones permanentes para combatir esta terrible enfermedad transmitida a través de un parásito que transporta el mosquito anófeles.
En el Instituto Conmemorativo Gorgas, se mantiene una investigación continua con relación a su comportamiento; específicamente la resistencia del parásito a las drogas.
De acuerdo con el doctor Nicanor De Obaldía, científico panameño quien dirige un grupo de médicos que realiza trabajos sobre la malaria en el Gorgas, en Panamá existen dos clases de malaria: la Plasmodiun vivax y la Plasmodium falciparum.
La Plasmodiun vivax, proveniente de Centroamérica, señala De Obaldía, se encuentra en las zonas indígenas de Bocas del Toro, pero debido a los movimientos migratorios se detectó en Veraguas.
"Tenemos que prestar mucha atención al comportamiento de la malaria vivax, porque de no controlarse podría llegar a las provincias de Coclé, Herrera y Los Santos, explicó.
La Plasmodium falciparum entró por la frontera colombiana y actualmente afecta las zonas de Kuna Yala y Darién. En Panamá, manifiesta, se utiliza la cloroquina para combatir la malaria vivax y la sulfa pirimetamina para la falciparum.
De acuerdo con estudios en algunas zonas del país, el mosquito transmisor de la malaria ha empezado a crear resistencia a los medicamentos.
De Obaldía señaló que ante reportes surgidos de Sura mérica y Africa sobre la resistencia a la sulfa pirimetamina, uno de los tres medicamentos utilizados, en Panamá se inició un estudio para determinar si también en nuestro país el parásito ha creado resistencia.
Aunque el estudio todavía no ha terminado, el experto del Gorgas indicó que resultados preliminares a través de estudios moleculares han demostrado que el parásito que circula en la zona de Kuna Yala ha generado mutaciones de resistencia a la sulfa pirimetamina.
Para que el parásito cree una resistencia a este medicamento debe mutar entre cuatro y cinco veces, y los estudios demuestran que ya ha provocado dos mutaciones.
Estas pruebas fueron a nivel in vitro, pero ahora estamos realizando un protocolo que exige la Organización Mundial de la Salud, para hacer pruebas en seres humanos, agregó.
Aunque no se conocen los resultados, ya se inició el tratamiento con mefloquina, que sería la última droga en el arsenal que tiene Panamá para tratar los casos.
Indicó que dependiendo del estudio, Panamá tendría que cambiar su régimen de tratamiento contra la malaria.
Según el investigador del Instituto Gorgas, Vicente Bayard, la malaria aumentó en los últimos 18 meses en Panamá al ritmo que lo ha hecho el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) durante 20 años.
Aproximadamente 3 millones de personas mueren cada año por causa de la malaria y entre 300 y 500 millones de personas se enferman.
Las hembras son las responsables de la transmisión de la enfermedad porque se alimentan de sangre.
Cada minuto, de 3 a 5 niños mueren de malaria. La mitad de la población mundial, 2 mil 500 millones, está en riesgo.