El Premio Nobel de Medicina 2002 fue atribuido ayer conjuntamente al norteamericano H. Robert Horvitz y a los británicos Sydney Brenner y John E. Sulston por sus descubrimientos sobre los genes, a partir del estudio de la vida y la muerte de las células de un gusano, que permitieron comprender mejor los orígenes de las enfermedades ligadas a la degeneración de las células, como el cáncer o el SIDA.
Los tres laureados permitieron identificar los genes que intervienen en la regulación de la "muerte programada" de las células, es decir el proceso que permite mantener un número apropiado de células en los tejidos, para lo cual algunas de ellas reciben la orden de morir en vez de continuar multiplicándose.
Según el Instituto Carolino de Estocolmo, que otorga el premio, este descubrimiento permitió comprender mejor ciertas enfermedades en las que dicho equilibrio se rompe, como el SIDA o el infarto de miocardio, en las que hay un exceso de células perdidas en razón de una "muerte programada" demasiado importante, o los cánceres, en los que, por el contrario, siguen viviendo y reproduciéndose un numero excesivo de células que teóricamente estaban destinadas a morir.
El laureado de más edad, Sydney Brenner, de 75 años de edad, convirtió un gusano de un milímetro de largo, el nematodo Caenorhabditis elegans, en un "nuevo organismo modelo" para la investigación. El animal es lo bastante complejo para poseer órganos bien diferentes y presentar un numero suficiente de células que estudiar -959 en un adulto normalmente formado-, y al mismo tiempo más simple que un mamífero.
Transparente, el gusano se presta particularmente bien al estudio en microscopio y, desde su llegada a los laboratorios en 1965, se ha convertido en uno de los aminales más estudiados del mundo.
Sulston, que empezó a trabajar con Brenner en Cambridge (Gran Bretaña), en 1969, se dedicó gracias a éste a estudiar el mapa genético del pequeño gusano, que fue publicado en 1990. Ocho años más tarde, su equipo termino la secuenciación de ese parásito, la primera que se realizó de un animal.
Sulston, de 60 años es conocido por su lucha en favor de que el código genético sea considerado del dominio público y contra su usurpación por intereses privados a través del registro de patentes.
Robert Horvitz, de 55 años de edad, trabaja en el departamento de Biología del Massachusetts Institute of Technology (MIT), en la otra Cambridge, la de EU. El descubrió y caracterizó los genes claves que controlan la "muerte programada" de las células del Caenorhabditis elegans, especie en la que 131 de las 1,090 cellules formadas durante el crecimiento son eliminadas mediante ese proceso, para llegar a las 959 células del adulto "normal".
El norteamericano estudió asimismo la manera como los genes interactúan en el proceso de muerte celular, y demostró la existencia de genes análogos en los hombres.