El fiscal general Mario Iguarán arremetió contra las personas y empresas que financiaron a los paramilitares y lo hizo en medio de 57 osamentas descubiertas en las últimas dos semanas en el cementerio de este poblado rural del sur de Colombia.
Parado entre los restos de dos hermanas de 15 y 17 años, cuyos cadáveres desmembrados fueron rescatados de una fosa y depositados en bolsas plásticas, Iguarán manifestó que los que financiaron a los paramilitares "no pagaron por seguridad, sino que por sangre".
Iguarán dijo que viajará a Washington la próxima semana para reunirse con su par Alberto Gonzales, funcionarios del departamento de Justicia y varios congresistas, entre ellos el demócrata Patrick Leahy, preocupado de los derechos humanos en Colombia.
Los forenses alinearon en seis hileras las osamentas desenterradas en esta localidad.
Iguarán dijo que son "víctimas de una época de terror y de violencia en Colombia".
La fiscalía estima que habrían 10,000 cadáveres enterrados en fosas clandestinas de todo el país, otra secuela del conflicto armado que desde hace más de cuatro décadas asola esta nación andina.