Los líderes de la Unión Europea designaron ayer a José Manuel Duráo Barroso como próximo presidente de la Comisión Europea después que el primer ministro portugués aceptó la invitación para asumir el puesto.
En una reunión que duró sólo media hora, Javier Solana fue ratificado como "alto representante" de política exterior, y los miembros de la Comisión indicaron que esperan que se convierta en el primer canciller del bloque de países cuando la constitución común entre en vigor, posiblemente en el 2007.
La elección de Barroso, elegido tras un largo forcejeo entre diversos intereses políticos, lanzará una nueva batalla sobre la orientación política y económica del nuevo ejecutivo de la UE.
La reunión de los 25 jefes de Estado y gobierno fue vista como una formalidad pues el primer ministro irlandés Bertie Ahern, anfitrión de la reunión por ostentar la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE), se aseguró de tener un consenso antes de convocarla.
En su trayectoria desde joven activista maoísta a primer ministro de un gobierno conservador y partidario de la guerra en Irak, el portugués José Manuel Durao Barroso fortaleció sus convicciones políticas.
En el poder, logró reputación como una persona decidida e inflexible. Si bien se ha mostrado comprometido con la expansión y la integración de la UE, Durao Barroso, de 48 años, ha permanecido más cerca de Estados Unidos que sus antecesores.