Las autoridades de Nueva York desarticularon una organización de narcotráfico que durante 25 años operó en el barrio latino de Harlem, donde brindaba servicios a domicilio y generaba ganancias de unos $1.8 millones al año.
Diecinueve personas, entre ellas tres mujeres, fueron arrestadas mientras que otras tres permanecen en fuga, en un operativo en los condados de Manhattan, El Bronx y Westchester, a quienes se les presentaron cargos que incluyen conspiración por venta y posesión de sustancias controladas.
Ceferino Pérez, identificado como el cabecilla de la organización, y sus socios, Nelson Rejab, de 43 años y Germán Torres, de 37 años, fueron acusados de narcotráfico y enfrentan entre 25 años y cadena perpetua, informó el fiscal de Manhattan, Cyrus Vance.
“La investigación conjunta de la fiscalía de Manhattan y la Policía desmanteló una notoria operación de droga, donde sus líderes creyeron por años que eran intocables”, dijo Vance, quien destacó el “enorme impacto” que por más de dos décadas tuvo la organización en la comunidad.
Se confiscó más de medio millón de dólares en efectivo, más de seis libras de marihuana y cocaína y equipo para procesar droga. Las autoridades se incautaron además de más de $600,000 en joyas, incluyendo diamantes y relojes Rolex, los que se cree fueron comprados con las ganancias de la venta de la droga, tres armas de fuego y varios vehículos, entre ellos un Mercedes, un todo terreno de 2009, un Volvo de 2011 y una moto de agua.
Pérez, quien se hizo tomar una foto como el personaje de Al Pacino en el filme “Scarface”, era uno de los cabecillas del trasiego de cocaína en Manhattan, donde tenía una docena de vendedores en la calle, quienes tenían turnos los siete días de la semana, a los que proveía de coches, teléfonos móviles y tarjetas de presentación que entregaban a clientes. En ellas informaban de los servicios que brindaban, y sus clientes los llamaban cuando querían droga, que entregaban a domicilio o en el lugar que se les indicara. La venta generaba unos $650,000 en ganancias al año.
Pérez, Rejab y Torres enfrentan la nueva ley de drogas, una enmienda que se hizo en 2009 a la Ley Rockefeller, que señala que si una persona supervisa a cuatro o más subalternos y genera ganancias por más de $75,000 por ventas de drogas se le puede juzgar como narcotraficante.