El Ejército norteamericano desmanteló un taller dedicado al montaje de coches-bomba y el descubrimiento de un depósito de armas.
Los soldados descubrieron cuatro coches que estaban siendo modificados para ser utilizados en acciones terroristas contra la Fuerza Multinacional o la población iraquí. Durante el hallazgo se detuvieron a 51 personas para interrogarlas.